lunes, 27 de febrero de 2012

GARZÓN. ABSUELTO EN SU TERCERA CAUSA.

Nada que no hubiéramos anunciado ya. Conseguido el apartarle de los tribunales, de nada sirve mostrar ensañamiento mayor.
Toda la noticia en Reuters. Pongo enlace. Si no funciana. Copia y pega. 
Salud.

http://es.reuters.com/article/topNews/idESMAE81Q0C120120227

domingo, 26 de febrero de 2012

YOANI SÁNCHEZ. ¿ES LO QUE PARECE?

La Jornada: ¿Quién está detrás de Yoani Sánchez?

Por Salim Lamrani
La Jornada
Yoani Sánchez, famosa bloguera habanera, es un personaje peculiar en el universo de la disidencia cubana. Jamás ningún opositor se ha beneficiado de una exposición mediática tan masiva ni de un reconocimiento internacional de semejante dimensión en tan poco tiempo.
Después de emigrar a Suiza en 2002, decidió regresar a Cuba dos años después, en 2004. En 2007, integró el universo de la oposición en Cuba al crear su blog Generación Y, y se vuelve una acérrima detractora del gobierno de La Habana.
Jamás ningún disidente en Cuba -quizás en el mundo- ha conseguido tantas distinciones internacionales en tan poco tiempo, con una característica particular: han suministrado a Yoani Sánchez suficiente dinero para vivir tranquilamente en Cuba el resto de su vida. En efecto, la bloguera ha sido retribuida a la altura de 250 mil euros en total, es decir un importe equivalente a más de 20 años de salario mínimo en un país como Francia, quinta potencia mundial. El salario mínimo mensual en Cuba es de 420 pesos, es decir 18 dólares o 14 euros, por lo que Yoani Sánchez ha conseguido el equivalente a mil 488 años del salario mínimo cubano por su actividad de opositora.
Yoani Sánchez está en estrecha relación con la diplomacia estadunidense en Cuba, como señala un cable, clasificado secreto por su contenido sensible, que emana de la Sección de Intereses Norteamericanos (SINA). Michael Parmly, antiguo jefe de la SINA en La Habana, que se reunía regularmente con Yoani Sánchez en su residencia diplomática personal como lo indican los documentos confidenciales de la SINA, hizo partícipe de su preocupación respecto a la publicación de los cables diplomáticos estadunidenses porWikileaks: Me molestaría mucho si las numerosas conversaciones que tuve con Yoani Sánchez fueran publicadas. Ella podría pagar las consecuencias toda la vida. La pregunta que viene inmediatamente en mente es la siguiente: ¿por cuáles razones Yoani Sánchez estaría en peligro si su actuación, como lo afirma, respeta el marco de la legalidad?
En 2009, la prensa occidental mediatizó fuertemente la entrevista que el presidente Barack Obama había concedido a Yoani Sánchez, lo que se consideró como un hecho excepcional. Sánchez también había afirmado haber mandado un cuestionario similar al presidente cubano Raúl Castro y que ése no se había dignado en responder a su solicitud. Sin embargo, los documentos confidenciales de la SINA, publicados por Wikileaks, contradicen esas declaraciones.
Se descubrió que en realidad fue un funcionario de la representación diplomática estadunidense en La Habana quien se encargó de redactar las respuestas a la disidente y no el presidente Obama. Más grave aún,Wikileaks reveló que Sánchez, contrariamente a sus afirmaciones, jamás mandó un cuestionario a Raúl Castro. El jefe de la SINA, Jonathan D. Farrar, confirmó esta realidad en un correo enviado al Departamento de Estado: Ella no esperaba una respuesta de éste, pues confesó que nunca las [preguntas] había mandado al presidente cubano.

La cuenta Twitter de Yoani Sánchez

Además del sitio en Internet Generación Y, Yoani Sánchez dispone también de una cuenta Twitter y reivindica más de 214 mil seguidores (registrados hasta el 12 de febrero de 2012). Sólo 32 de ellos residen en Cuba. Por su lado, la disidente cubana sigue a más de 80 mil personas. En su perfil, Sánchez se presenta del siguiente modo: Blogger, resido en La Habana y cuento mi realidad en trozos de 140 caracteres. Twitteo vía sms sin acceso a la web.
No obstante, la versión de Yoani Sánchez es difícilmente creíble. En efecto, resulta absolutamente imposible seguir a más de 80 mil personas, sólo por sms o a partir de una conexión semanal desde un hotel. Un acceso diario a la red es indispensable para ello.
La popularidad en la red social Twitter depende del número de seguidores. Cuanto más numerosos son, mayor es la exposición de la cuenta. Del mismo modo, existe una fuerte correlación entre el número de personas seguidas y la visibilidad de la propia cuenta. La técnica que consiste en seguir numerosas cuentas se utiliza comúnmente para fines comerciales, así como por la clase política durante las campañas electorales.
El sitio www.followerwonk.com permite analizar el perfil de los seguidores de cualquier miembro de la comunidad Twitter. El estudio del caso Yoani Sánchez es revelador en varios aspectos. Un análisis de los datos de la cuenta Twitter de la bloguera cubana, que se realizó a través del sitio, revela a partir de 2010 una impresionante actividad de la cuenta de Yoani Sánchez. Así, a partir de junio de 2010, Sánchez se ha inscrito en más de 200 cuentas Twitter diferentes cada día, con picos que podían alcanzar 700 cuentas en 24 horas. A menos de pasar horas enteras del día y de la noche en ello -lo que parece altamente improbable- resulta imposible abonarse a tantas cuentas en tan poco tiempo. Parece entonces que ha sido generado mediante un robot informático.
Del mismo modo, se descubre que cerca de 50 mil seguidores de Sánchez son en realidad cuentas fantasmas o inactivas, que crean la ilusión de que la bloguera cubana goza de una gran popularidad en las redes sociales. En efecto, de los 214 mil 63 perfiles de la cuenta @yoanisanchez, 27 mil 12 son huevos (sin foto) y 20 mil revisten las características de cuentas fantasmas con una actividad inexistente en la red (de cero a tres mensajes mandados desde la creación de la cuenta).
Entre las cuentas fantasmas que siguen a Yoani Sánchez en Twitter, 3 mil 363 no tienen a ningún seguidor y 2 mil 897 sólo siguen la cuenta de la bloguera, así como a uno o dos cuentas. Del mismo modo, algunas cuentas presentan características bastante extrañas: no tiene ningún seguidor, sólo siguen a Yoani Sánchez y han emitido más de 2 mil mensajes.
Esta operación destinada a crear una popularidad ficticia vía Twitter es imposible de realizar sin acceso a Internet. Necesita también un apoyo tecnológico así como un presupuesto consecuente. Según una investigación que realizó el diario La Jornada, titulada El ciberacarreo, la nueva estrategia de los políticos en Twitter, sobre operaciones que implicaban a candidatos presidenciales mexicanos, numerosas empresas de Estados Unidos, Asia y América Latina ofrecen este servicio de popularidad ficticia (ciberacarreo) a precios elevados. “Por un ejército de 25 mil seguidores inventados en Twitter -dice el periódico- se pagan hasta 2 mil dólares, y por 500 perfiles manejados por 50 personas se pueden gastar entre 12 mil y 15 mil dólares”.
Yoani Sánchez emite un promedio de 9.3 mensajes al día. En 2011, la bloguera publicó un promedio de 400 mensajes al mes. El precio de un mensaje en Cuba es de un peso convertible (CUC), lo que representa un total de 400 CUC mensuales. El salario mínimo en Cuba es de 420 pesos cubanos, es decir alrededor de 16 CUC. Cada mes Yoani Sánchez gasta el equivalente de dos años de salario mínimo en Cuba. Así, la bloguera gasta en Cuba una suma que corresponde, si fuera francesa, a 25 mil euros mensuales en Twitter, es decir 300 mil euros anuales. ¿De dónde proceden los recursos necesarios a estas actividades?
Otras preguntas surgen de modo inevitable. ¿Cómo Yoani Sánchez puede seguir a más de 80 mil cuentas sin un acceso permanente a Internet? ¿Cómo ha podido abonarse a cerca de 200 cuentas diferentes diarias como promedio desde junio de 2010, con picos que superan las 700 cuentas? ¿Cuántas personas siguen realmente las actividades de la opositora cubana en la red social? ¿Quién financia la creación de las cuentas ficticias? ¿Con qué objetivo? ¿Cuáles son los intereses que se esconden detrás de la figura de Yoani Sánchez?
* Salim Lamrani, graduado de la Universidad de La Sorbona, es profesor encargado de cursos en la Universidad Paris-Descartes y la Universidad París-Est Marne-la-Vallée y periodista francés, especialista en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Autor de Fidel Castro, Cuba y Estados Unidos (2007) y Doble Moral. Cuba, la Unión Europea y los derechos humanos (2008), entre otros libros.
(Tomado de Cubadebate.cu)

viernes, 24 de febrero de 2012

ES DE BIEN NACIDOS SER AGRADECIDOS. PÚBLICO.

Breve. 
Se me ha quitado algo de encima y no ha sido un peso.
Y sin ello, no me siento más ligero ni animoso.
Me lo han quitado sin que yo quisiera.
Y me va a resultar triste viajar sin esa alforja.
Corren malos tiempos para los buenos. Peores que siempre.
En fin... Sin PÚBLICO de papel.
Nos consolaremos con el éter mientras se enciende otro pábilo.
Salud.

jueves, 23 de febrero de 2012

LISTOS Y ASTUTOS COMO LAS RATAS, ESTOS DEL PP.

¿Qué nos creíamos? ¿Que sin inteligencia se puede llegar a controlar una nación? Y estos tienen la que a los otros falta. Digamos PSOE, IU, etc. Salvaremos de momento a CIU y, quién lo iba a decir, Dña. Rosa.
Se cargan de un plumazo todos los derechos de los trabajadores tan duramente conseguidos. Expropian los derechos de los pensionistas y desempleados, ambos paganos previos de lo que se les compensa.  Siguen en el trinque subterráneo a mansalva. Y de repente, todo se volatiliza en el éter de las ondas y la celulosa de los periódicos.
El PP limita el sueldo de los gestores de bancos y cajas intervenidos. Es verdad, pero es mentira. No limita sus incentivos, por los que pueden y van a cobrar lo que les dé la real gana. Como siempre.
Va a establecer la dación en pago de los hipotecados extrangulados. Esto es absolutamente mentira. Lo cierto es que si el banco quiere lo hará. Como siempre. 
Los bancos han admitido la dación en pago y la siguen admitiendo donde no tienen más remedio, en las quiebras societarias. 
Los de a pié, a fuer de ignorantes, mal aconsejados y gilipollas no acabamos de entender de qué va esto del capitalismo.
Me decía mi asesor fiscal, ¡qué gran persona bondadosa e inteligente a quien la parca se llevó joven para ayudar a joder al mundo con la guadaña asesina de los buenos y honrados!, que nunca debíamos de adquirir bienes ni emprender nada con responsabilidad personal.
Siempre deberíamos de gestar una sociedad que asumiera el riesgo. Son listos los capitalistas y nosotros no sabemos barajar las cartas en la partida, son tan listos, que hasta se puede hacer una sociedad limitada unipersonal (SLU). ¡Hay que joderse! 
Si una persona o familia va a comprar un bien inmueble o a emprender un negocio propio debe de hacerlo siempre a través de una sociedad.
La sociedad compra el piso con el objeto social de alquilar, transmitir, donar, vender, etc.
Que la sociedad no paga, que se queden con el bien. Dación en pago, que tiren del capital social, que ahora tampoco es obligatorio depositar. Si se dispone de un poco más de dinero, siempre, sociedad anónima.
Y sigue pasándonos lo que nos pasa.
En fin. Hoy moraleja:
Nos creemos muy listos y nos engañan con humo y nos la dan con queso para ocultar que lo que hacen huele a podrido, porque es podredumbre. Y nos dejamos. Pareciera que nos gusta.


Salud, fuerzas, paciencia y acción inteligente.

lunes, 20 de febrero de 2012

CIPAYOS, VIOLENCIA...

 http://celeming.wordpress.com/2012/02/21/3014/

Lo explica muy bien en este artículo Celemín. Así que lo subo y lo suscribo.


Cipayos, violencia y estrategias no casuales

No es casual que con la llegada del trinque al gobierno,  los casos de abusos policiales hayan aumentado un 500%. Es verdad que cuando sufrimos las primeras agresiones en las manifestaciones contra el pago institucional de la visita papal (que no contra el Papa), eran otros los que gobernaban. Y es verdad que cuando en Barcelona, los infiltrados policiales empezaron la gresca que acabó con las agresiones a miembros del 15M, quienes gobernaban en el estado eran los que ahora se rasgan las vestiduras. Pero desde los primeros años setenta no se veían casos de agresiones a chavales de 14, 15 años. No se veían imágenes como la del cipayo en valencia que levantó en vuelo a una niña por los pelos y que encima también la agredió verbalmente diciéndola que no tenía cuerpo ni para puta. Tampoco creo que sea casualidad que, como en aquellos años 70, aparezcan neonazis que, perfectamente coordinados y organizados acuchillan a ciudadanos que no piensan como ellos. Mucho menos creo en la casualidad de que un policía de uniforme tenga la ocurrencia de exhibir un llavero con la imagen del eunuco asesino y genocida en plena faena y que su superior no le diga nada, ni le detenga por apología del fascismo.
Tampoco creo en las casualidades del parecido entre lo vivido ayer en Valencia por los estudiantes y lo que viví personalmente en el año 78 en la margen izquierda de la Ría del Nervión. Ayer, al igual que entonces, la policía soltaba su porra a pasear contra toda persona que circulara en su trayectoria. Estuvieras o no metido en la manifestación. Tuvieras o no edad para tener conciencia política. Ayer, como entonces, la policía soltaba pelotas de goma, como si todos los que allí estábamos fuéramos miembros de la ETA. Ayer, como entonces, se trataba de “provocar” por parte de la policía para justificar los desmanes. Ayer como entonces, al mando de la policía había personas que no creen en la libertad, que hablan del pueblo llamándoles “enemigos”, que creen que esto es una guerra en la que ellos son los buenos y los demás peligrosos asesinos.
Y como no creo en las casualidades y se el percal del que están hechos estos asquerosos fascistas, tengo la sensación de que, ahora como en los años siguientes a la muerte del golpista asesino, lo que se intenta es desestabilizar el estado para poder perpetuarse en el poder.
No puede ser casualidad que se condene a quién intentó perseguir a los asesinos de la dictadura. No puede ser casualidad que los jueces “ayuden” a redactar las demandas a los fascistas contra los jueces que quieren perseguir a sus ancestros. No puede ser casualidad que se elija un jurado popular para juzgar el mayor caso de corrupción de la historia de este país y que se haga en la comunidad dónde se vota masivamente a quiénes tienen decenas de casos de corrupción. No puede ser casualidad que, antes, la fiscalía pidiera veinte años de prisión para el ex-alcalde de Totana y exdiputado regional del partido podrido, y ahora llegue a un acuerdo con él para condenarle a 2 años (y por tanto, para no entrar en la cárcel). No puede ser casualidad que, en todas sus escusas para la violencia hablen de que el “enemigo” no respeta la ley, mientras tienen decenas de procesos sumariales precisamente por no respetar la ley. No puede ser casualidad su intento por mantener en el candelero las dos Españas: la de los que somos víctimas y la de los que se sienten víctimas porque no hacemos lo que ellos nos ordenan.
Es el momento de llamarle la atención en la escalera al cipayo que sea vecino tuyo. Es el momento de hacer que tu vecino votante del PP sepa que nos está jodiendo la vida, a nosotros, a nuestros hijos y a los suyos. Es hora de reaccionar ante la barbarie fascista. Porque, quizá mañana sea tarde. La calle debe de ser el lugar dónde hagamos partícipes de nuestro malestar. La calle, la solidaridad y la respuesta masiva. Si el propio jefe de maderos de valencia nos trata como enemigos, será porque ellos se sienten enemigos nuestros. Y al enemigo, ni agua.

domingo, 19 de febrero de 2012

COLETILLA BISINDICAL.

Regresado de la capital de aportar mi presencia en la repulsa a la medievalización social. 
Leo la prensa del día y ¡oh sorpresa! los Srs. Toxo y Méndez piden negociar y concertar.
Se me aparece la imagen del personaje El Fanegas de la sátira del Tío la Vara del humorista Mora.
Igual que la colilla apagada que le cuelga de la comisura de los labios, así se me aparece esta coletilla de la negociación en boca de los dos, que ya devienen en personajes de opereta.
¿Tienen algún privilegio personal que preservar? ¿Son tontos del culo? En cualquiera de los dos casos sería mejor, por tener la fiesta en paz, que se retiraran a sus respectivos domicilios a ver telenovelas e interlobotomías.
No es posible que, como los cornudos, sean los últimos en enterarse e, incluso, que disfruten con el apaleamiento.
La clase obrera nunca ha tenido nada que negociar con sus explotadores.
Sólo desde una desviadísima óptica pequeñoburguesa ha podido llegarse a que unos sindicatos hayan ido intentando legitimar la pérdida de derechos elementales adquiridos con mucho sufrimiento.
Veremos en qué para la cosa como no cambien de ínfulas, que no está el horno para bollos.
Vuelvo de la manifestación con sentimientos encontrados. 
Por un lado, no he visto la masiva afluencia que el panorama desolador que se vislumbra haría necesario.
Por otro contemplo con agrado y optimismo incipiente que la cantidad, calidad siempre ha habido mucha, que camina tras la última pancarta rojinegra ha crecido muchísimo y con mucha juventud y entusiamo y claridad de ideas.
Despunta una esperanza.
Salud.

sábado, 18 de febrero de 2012

CRIMINALIZACIÓN DE LA PROTESTA.

  http://kaosenlared.net/component/k2/item/8401-la-criminalizaci%C3%B3n-de-la-protesta-social-la-escalada-autoritaria-en-espa%C3%B1a.html

Feb 2012
por Arturo Borra
Sábado, 18 de Febrero de 2012 20:08
Compartir redes sociales.
 
En este artículo se analiza la relación entre la escalada autoritaria del gobierno español así como su tendencia a criminalizar la protesta social y procesos políticos que afectan a toda Europa, ligados a la actual fase del capitalismo.

No hay política de ajuste que no implique, simultáneamente, como su contracara necesaria, una política represiva orientada a la domesticación de la protesta social. Al ineludible incremento de la conflictividad social ante decisiones radicalmente desequilibradas en la distribución de privilegios y perjuicios, el gobierno nacional arremete contra las libertades cívicas, incluyendo el derecho a manifestación y reunión. Medidas antipopulares como la reforma laboral, el brutal recorte del gasto social simultáneo al mantenimiento de los privilegios presupuestarios de la corona, la iglesia católica y las fuerzas armadas, la acentuación de un sistema fiscal regresivo, el retroceso en términos de derechos de las mujeres, la inhabilitación judicial de un juez emblemático como Garzón (por su investigación de crímenes de lesa humanidad y de una de las tantas tramas corruptas existentes) o el rescate público a la banca privada, entre otras medidas, tienen como corolario la instauración de un estado policial que se sustrae de las leyes de excepcionalidad que institucionaliza para actuar al margen de todo control democrático, generalizando la suspensión temporal de derechos en nombre de una situación de urgencia.
En efecto, en nombre de esa urgencia, la derecha gubernamental española -presionada internamente por sus facciones más ultraconservadoras y a nivel externo por una unión europea cooptada por el poder financiero global- no tiene más respuesta ante las diversas demandas sociales que la criminalización de los participantes en las manifestaciones sociales y la usurpación policial del espacio público en nombre del orden social. El propio emplazamiento ideológico sitúa al partido gobernante en el dilema de cargar contra los manifestantes y atizar la indignación colectiva o de permitir su movilización y contrariar los deseos de una parte significativa de su electorado.
La resolución al dilema no ha tardado demasiado en llegar: la apuesta por judicializar los conflictos sociales resulta clara. Que para esa tarea la policía se emplee a fondo, imputando a los manifestantes delitos de desorden público, resistencia y desobediencia a la autoridad (a pesar de las evidencias en sentido contrario), no debería hacernos perder de vista algo mucho más grave: no sólo que el aparato represivo estructurado durante el franquismo nunca fue desmontado sino que lo que está en curso es una política transversal en Europa, producto del desplazamiento de una variante social-demócrata más o menos benevolente del capitalismo a una variante neoliberal mucho más virulenta. 
La adquisición millonaria de materiales antidisturbios ya hacía prever esta intensificación de las políticas represivas en España. Que enfrente estén miles de ciudadanos protestando (desde parados y estudiantes, pasando por políticos de izquierda y miembros de sindicatos minoritarios hasta trabajadores del sector público o jubilados) no parece conmover en lo más mínimo al nuevo bloque gobernante. La escalada autoritaria acaba de empezar. Bajo la supervisión de unas instituciones políticas europeas subordinadas a las oligarquías financieras, el partido gobernante tiene vía libre para proseguir la dirección que ya se figuraba en el anterior gobierno nacional: destruir los últimos restos del estado de bienestar, disciplinar a las clases trabajadoras y consolidar el gran capital financiero y empresarial.
Erigido en mayoría absoluta por una ley electoral antidemocrática que suelda legalmente el bipartidismo como política de estado y a pesar de ser una primera minoría (recuérdese que el PP apenas obtuvo el 30 % de los votos del censo electoral), el gobierno actual sabe que las políticas de ajuste y el rescate de los agentes financieros no se producirá sin resistencias sociales relevantes. De ahí la decidida apuesta por criminalizar a los grupos y movimientos sociales contestatarios que ponen de manifiesto el malestar colectivo. Su objetivo político no es tanto suprimir de lo público las protestas sociales (objetivo que no puede sino fracasar estrepitosamente) sino domesticarlas, esto es, regular sus movimientos y encauzar sus apariciones, en suma, procurar controlar un devenir que, de otro modo, podría dar lugar a lo imprevisible, a la puesta en acto del fantasma de la revuelta o de lo que hay de excedente incontrolable en el acontecimiento.
No es sólo un problema de arrogancia amparada en una mayoría parlamentaria (manifiesta por lo demás en cargas policiales tan desproporcionadas como torpes en la previsión de sus efectos negativos); lo que está en marcha es la construcción de un poder soberano para-estatal que consolide un modelo de acumulación basado en la concentración de la riqueza y en el disciplinamiento social. Que para ese fin se produzca una “movilización total” del bloque dominante no debería extrañar, empezando por el despliegue de una retórica cínica que recuerda las peores anticipaciones de Orwel en 1984: desde esa perspectiva, no hay vacilación alguna en presentar de forma invertida la reforma laboral como una “garantía de empleo”, la destitución vergonzosa de Garzón como un “ejemplo del estado de derecho”, el recorte (selectivo) como una “medida para preservar el estado de bienestar” o el salvataje de entidades bancarias privadas como una “defensa del interés general”. Que los portavoces de las clases dominantes insistan en la limitación del derecho de huelga sin el más mínimo pudor democrático forma parte de esta escalada autoritaria requerida para alterar la anatomía de una formación social capitalista habituada hasta fechas relativamente recientes a un régimen de pequeños privilegios (basado en la promesa de un acceso ilimitado al consumo). Que ese régimen se haya sostenido históricamente por la transferencia del malestar a los países periféricos, tal como la izquierda más lúcida viene anticipando desde hace décadas, no niega el carácter ilusorio de esa promesa. El endeudamiento crónico, el empobrecimiento extendido y la metamorfosis de los mercados de trabajo (arrojando a millones de personas al paro y sobreexplotando a tantos otros) hacen visible lo que en una fase previa operaba de forma latente; a saber, que el modelo de crecimiento capitalista estructuralmente presupone la desigualdad de clases y, en última instancia, la pauperización de franjas sociales cada vez más vastas.  
En cualquier caso, el sesgo autoritario de la derecha gobernante señala la debilidad de su poder hegemónico al momento de legitimar unos cambios que ya vienen predeterminados por los organismos de crédito internacional y sus portavoces comunitarios. El salvataje de la burguesía financiera y empresarial tiene como contrapartida la precarización no sólo del trabajo sino de las condiciones de vida de las clases populares y medias españolas, precedida por la marginación y discriminación laboral e institucional de la población inmigrante y refugiada. La destrucción de múltiples derechos económicos, sociales y culturales, las fuertes restricciones al acceso a los servicios públicos y la tendencia a su privatización (incluyendo la gestión de las pensiones, de la sanidad y de la educación terciaria), son otras tantas consecuencias necesarias de un sistema político cada vez más subordinado a los imperativos sistémicos. Que esa metamorfosis salvaje de la “sociedad” se haga en nombre del “interés público” no cambia las cosas. Como enfatiza Laclau, “la sociedad no existe” en tanto presunto orden unificado. Lo que persiste, más bien, es un tejido social escindido, en el que las clases dominantes han iniciado una ofensiva global sin precedentes. No cabe descartar que estemos llegando a un punto de no retorno, en el que la destrucción del medioambiente y la pauperización de las mayorías sociales se articula a la eliminación del considerado “excedente humano”, no sólo a través de guerras a medida del complejo industrial-militar trasnacional sino también a través de hambrunas locales, perfectamente evitables con controles mínimos sobre el sistema de especulación mundial.  
Que ese punto de no retorno sea sistemáticamente desconocido por parte de los medios masivos de difusión, esto es, que las políticas informativas hegemónicas no sean sino otra forma de desinformación crónica, funcionales a un complejo mediático-empresarial cada vez más concentrado, es otro signo de la escalada autoritaria que aludíamos previamente. La crisis de legitimidad sistémica se transforma en planificación del engaño. Al neoliberalismo económico –lo sabemos al menos desde las dictaduras latinoamericanas de los 70- siempre le sentó bien la “mano dura”. El autoritarismo político y el neoconservadurismo cultural son sus mejores aliados. Que en España esas tradiciones remiten a la perversa herencia franquista no parece dejar mucho margen de duda, pero eso no es óbice para recordar que la dinámica político-económica rebasa esa herencia histórica y compromete al capitalismo en su fase actual, no sólo como modo de producción de excedentes sino también como modo de destrucción planetaria.
Si lo que está en curso en una dimensión económica es una vertiginosa concentración de la riqueza social, lo que se hace manifiesto en el sistema político es, por usar la expresión de Rancière, un auténtico «odio a la democracia». Además de una afrenta radical contra las demandas de justicia, el nuevo (des)orden mundial ha activado una gigantesca máquina de trituración de vidas humanas, indiferente a cualquier regulación (o limitación) externa. Que esa máquina tenga sus beneficiarios concretos no niega el estado de descontrol en que se encuentra. Sus beneficiarios, en última instancia, no son más que engranajes o enganches atrapados en su funcionamiento maquínico.
En última instancia, ante esa dinámica, ni siquiera la derecha más totalitaria se propone clausurar toda manifestación de disidencia. No podría conseguirlo aunque se empecinara. La lógica del terror es demasiado onerosa y, en consecuencia, está reservada para aquellos colectivos que el poder económico-financiero soberano dictamina como no “integrables” por otros medios. Cuando no alcanzan los golpes de mercado, se los complementa con un uso controlado de la violencia policial. Im-poner el miedo en los cuerpos, fijarlos a la cuadrícula de lo políticamente previsible, en suma, taponar su energía revolucionaria, son algunas de las tantas modalidades sistémicas de atemperar esa disidencia, asimilándola como parte de la representación (teatral) del “juego democrático” (reducido a la lógica de alternancia de las oligarquías parlamentarias).
En las condiciones del presente, resulta cada vez más plausible la tesis de que estamos viviendo en un umbral en el que las fronteras entre “estado democrático” y “estado totalitario” tienden a hacerse cada vez más difusas (lo que no significa que coincidan plenamente). Hay motivos más que razonables para sospechar que estamos internándonos en esa zona indiscernible donde “democracia” y “totalitarismo”, “autogobierno” y “dictadura”, ya no forman alternativas formales de una dicotomía política sino elementos de una conjunción sistémica. Podría incluso argumentarse que no se trata en absoluto de una conjunción sino de una fagocitación creciente del primer término por el segundo. Lo que está en peligro, en ambos casos, es el proyecto de una sociedad en el que la autonomía individual y colectiva no sea una mera pantalla de una sociedad administrada.
Aunque este peligro no sea estrictamente novedoso, su intensificación presente en el contexto europeo quizás sea indicio de una ofensiva sin precedentes. A la política del miedo que quieren institucionalizar, la réplica de la izquierda radical no puede ser otra que la politización radical de las actuales formas institucionales. Ante la reestructuración del capitalismo nuestra apuesta debería ser la desestructuración de su hegemonía, haciendo visible su violencia cotidiana. Desafiar el miedo, en este punto,  deviene práctica activa de la disidencia.